No existe ninguna galleta de supermercado saludable

Cuando vas por el supermercado y tuerces por el pasillo de las galletas, ¿tienes la sensación de querer llevarte a casa todas dada la gran variedad y buena pinta que tienen? No te preocupes, conocemos esa sensación. Y si a simple vista pretendes dar con la más saludable (porque evitas el chocolate y otros ingredientes que no asocias a saludable) la respuesta es sencilla: decántate por la que más te guste. Ni más, ni menos.

Así de rotundo y contundente explica los expertos que este alimento ha de incluirse de manera esporádica, y en ningún caso con frecuencia. «Bien sea por su cantidad de azúcar, grasa o harinas refinadas, todas se pueden asemejar a la bollería. Popularmente tienen una inmerecida fama como saludables que las distingue de otras piezas de bollería, pero sustancialmente son lo mismo».

Muchas veces nos dejamos llevar por el envase, la marca del producto, si un rostro conocido las patrocina…, vayamos a por la que nos entra por los ojos, pero si, en cambio, pretendemos buscar la menos «mala», habría que fijarse en otros factores como mirar el dorso del paquete. «Debemos revisar principalmente la lista de ingredientes y evitar galletas que contengan harinas refinadas (si no se indica ‘integral’ es que es refinada), azúcares (incluyendo sustitutos como la pamela, el azúcar moreno, la miel etc.), edulcorantes (contando con la stevia, polialcoholes etc.) o aceite de palma».

Y si a simple vista pretendes dar con la más saludable (porque evitas el chocolate y otros ingredientes que no asocias a saludable) la respuesta es sencilla: decántate por la que más te guste.

«Respecto al tipo de azúcar que se utilice, debemos tener claro que, tenga el nombre que tenga, es azúcar que hay que reducir. No importa si es pamela, azúcar moreno, sirope de agave, miel o azúcar blanco. Nuestra prioridad deber ser reducir su ingesta». Reemplazar los azúcares por polialcoholes, «puede llegar a provocar que, si consumes varias galletas a la vez, sufras de gases o diarrea», aunque esto dependerá de la tolerancia individual a este tipo de hidratos de carbono. «Por lo general, en las galletas industriales se utiliza grasa de baja calidad como el aceite de palma o grasa hidrogenada, néctar o zumo de frutas y siempre se utiliza algún tipo de azúcar enmascarado con diferentes nombres terminados en -osa: maltosa, fructosa, trehalosa…».

Interpretados los ingredientes y diferenciados esos azúcares libres y ocultos, habría que mirar los valores nutricionales: «se podría decir que lo ideal es que por cada 100 gramos de producto, el aporte de grasa saturada no supere los 4 ó 5 gramos; que el aporte de azúcares no sea mayor a 5 ó 6 gramos y el contenido de sal no exceda los 0,2 ó 0,4 gramos». Con esta información, llegaría el momento de analizar el paquete de galletas y sacar nuestras propias conclusiones.